sábado, 23 de septiembre de 2017

América, Europa, Asia, África...y si sumamos Oceanía???

By Sole

Y en el 2016 nos fuimos a... Nueva Zelanda & Australia!!!

Cómo se originó la idea del viaje?

Cuando pienso en cómo surgió el viaje se me vienen a la cabeza imágenes de El Chaltén, más precisamente del sendero que vuelve de Laguna Capri al pueblo. Recuerdo que mientras caminábamos fantaseábamos sobre posibles destinos y lo lindo que sería recibir el siguiente año en un lugar como Australia o Nueva Zelanda. Además, cuando pensábamos en los lugares que habíamos conocido sentíamos que nuestro mapa estaba incompleto si no pintábamos Oceanía.

Cuando planteamos como destino un continente tan lejano y desconocido, o un país tan grande como Australia (el 6° más grande del mundo), o un territorio tan diverso como Nueva Zelanda la elección de los lugares a visitar se hizo más que difícil. La información disponible era tanta que a medida que más buscábamos e investigábamos, más nos perdíamos. El gran desafío era ubicar todo lo que queríamos hacer en las 3 semanas que teníamos de vacaciones, lo que complicaba más aún las cosas.

En la idea original además de esos dos países se barajó la idea de incluir un destino con playa como Fiji e incluso ir más lejos, a Indonesia, y visitar la siempre pendiente Bali. La logística, el precio de los resorts y el tiempo limitado hicieron que quedaran descartadas.



Nueva Zelanda

Los principales dudas que nos planteó este país fue qué hikings elegir y como movernos. Sin dudas, NZ es la tierra de los senderos, son tantos que no creo que alguien alguna vez los haya contado. Notamos que algunos partían de lugares de fácil acceso, y que otros requerían una logística más compleja que por más que fuesen espectaculares los dejamos de lado. Con trabajo fuimos tachando postulantes, quedándonos con una pequeña lista que cubría distintos paisajes (playa, montaña, área volcánica).

Al leer blogs de viajes vimos que era muy común realizar el viaje en motorhome haciendo paradas intermedias en pueblos y pequeñas ciudades. Descubrimos así que existía una gran variedad de empresas que las alquilaban, modelos de casas rodantes (para 2 a 6 personas, con cocina, baño y ducha, o sin ellos, camas fijas o que se plegaban transformándose en asientos, totalmente equipadas o con lo básico requiriendo pagar extra por lo faltante) y precios. Solicitamos presupuestos a varias compañías, recibiendo cotizaciones variables pero todas las respuestas coincidían en que el tiempo mínimo de alquiler era de una semana. Nos hubiera gustado probar la experiencia de dormir y movernos por nuestra cuenta durante unos 3 días por la isla norte, pero una semana nos parecía demasiado... Además cuando uno comienza a calcular el precio de alquiler + combustible + wifi + GPS + aparcamientos con electricidad/ ducha para las noches + transfers en algunos senderos que no son circulares… el número crece rápidamente. Finalmente dejamos la idea de lado y decidimos movernos con los buses de InterCity y dormir en hostels, departamentos u hosterías.


Australia

Es una país con distancias tan grandes que merece un viaje para él solito. En primer lugar anotamos a Sydney, que para mi sorpresa e ignorancia inicial resultó no ser la capital del país, descubriendo luego que la misma es Canberra. Como segundo destino elegimos la pequeña Katoomba, en el corazón de las Blue Mountains, que ofrecía interesantes senderos de hiking con un paisaje totalmente diferente a los de NZ. Lamentablemente, el tiempo no alcanzaba para más…


Cómo llegar?

Sin dudas desde Buenos Aires lo más directo es ir cruzando el Océano Pacífico, aunque también estaba la opción de las grandes compañías aéreas de Oriente Medio (vía Atlántico, con escala en Dubai o Doha, y miles de horas de vuelo). Por tiempos y precio, nos quedamos con las dos aerolíneas que iban por el Pacífico: LAN y Air New Zealand. Cada una tenía sus ventajas y desventajas…

Air New Zealand:
  • Pro:  Vuelos directos Buenos Aires- Auckland
  • Contra: Partía y llegaba al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, mayor costo en remis.

 LAN:
  • Pro: Tenía la opción de tomar vuelos que partían y lleguaban a Aeroparque (mucho más cómodo para los que vivimos en la zona norte de la ciudad de Buenos Aires), menor costo (cuando analizamos qué pasaje comprar).
  • Contra: Escala en Santiago. Habiendo vuelto de viaje sumo el factor demoras (sin disculpas ni compensación por parte de la compañía) y servicio de catering mediocre.

A pesar de que odio los despegues y aterrizajes, compramos los pasajes en LAN priorizando la comodidad de tomar el vuelo en aeroparque (menos de 30 minutos de viaje, $120-150 costo de taxi vs más de 60 minutos de viaje, $500-600 costo de taxi). Cada minuto de translado al aeropuerto y horario de salida del vuelo cuenta cuando uno va a trabajar el mismo día en que se va de vacaciones...


Cuándo ir?

Para mí la respuesta es cualquier momento excepto invierno, salvo que se vayan a practicar deportes invernales como esquí. Cada lugar dependiendo su ubicación en latitud, vientos, y vaya a saber cuántos otros factores tiene temperaturas y precipitaciones muy variadas siendo imprescindible darse una vuelta por las páginas webs que dan información sobre temperaturas y días de lluvia promedios, mínimos y máximos. Con toda esa info se puede tener una idea de qué momento es el más conveniente en función de lo que uno piense hacer.

Durante el viaje experimentamos todas las condiciones climáticas –esquivamos por poco una nevada-, y nos pusimos desde el traje de baño hasta camperas, gorro de lana y guantes…


Otros aspectos a tener en cuenta:

Salud

Al ser un destino de primer mundo que no tiene ningún requerimiento especial de vacunas esta vez no hicimos nuestra habitual consulta a medicina del viajero. Llevamos el botiquín de viaje con medicación para el dolor, alergia, resfrío, vómitos, mareos y diarrea. También armamos uno más pequeño de primeros auxilios para los días de hiking con desinfectante, gasas, vendas y cinta adhesiva por eventuales accidentes.

Los seguros de viajero que ofrecen las tarjetas de crédito son suficientes salvo que vayan a realizar actividades de riesgo como escalada o deportes extremos que requieren coberturas especiales.


Visas

NZ no requiere visa de entrada.
Como íbamos a entrar a Australia con pasaporte argentino tuvimos que tramitar con anticipación en forma virtual la visa electrónica. Se completa un formulario, se hace el pago por Internet, y en aproximadamente una semana está la aprobación. Todo queda registrado en el sistema sin necesidad de presentar ninguna constancia de la visa cuando se ingresa al país. De más está decir que los obsesivos llevamos impresa la información de Internet donde decía que estaba aprobada, aunque muy amablemente el agente de inmigraciones que me atendió cuando llame a la embajada me dijo que no era necesario.

Luego de leer mucho, ver fotos y por poco hacer un análisis FODA (como si estuviéramos haciendo un plan de Marketing) terminamos en el siguiente itinerario:

NZ:
ISLA NORTE
25- 28 Noviembre 2016: Paihia
28 Noviembre- 2 Diciembre 2016: Auckland
2 Diciembre: Matamata -Hobbiton
2- 4 Diciembre: Rotorua
4- 7 Diciembre: National Park
ISLA SUR
8- 12 Diciembre: Queenstown

AUSTRALIA
12- 14 Diciembre: Katoomba
14- 19 Diciembre: Sydney 

Valija lista!!!



Nos vemos en Nueva Zelanda!!!

domingo, 17 de septiembre de 2017

El Palacio del Agua: ese llamativo edificio en la avenida Córdoba

By Sole

6 Julio 2016

Haciendo malabares con el horario de trabajo, me presenté a las 11 horas en el primer piso del Palacio del Agua, ese edificio ubicado en Av. Córdoba y Riobamba que seguramente alguna vez se preguntaron qué era. Desde la primera vez que lo ví, muchísimo años atrás, me llamó la atención por su imponencia, sus escudos y más que nada por el comentario que me habían hecho “lo trajeron en piezas desde Europa y lo armaron acá”. Amante de los “Mis ladrillos” y más aún de los rompecabezas había quedado fascinada imaginando como lo habrían transportado y armado de una manera tan perfecta.



Un par de turistas colombianas y tres paulistas completan el grupo; enseguida se nos unió el director del museo, el arquitecto Jorge Tartatini, quien iba a estar a cargo de la visita. Comenzamos observando una maqueta de Buenos Aires en la que estaban marcados los arroyos –hoy entubados- y las ondulaciones del terreno un tanto exageradas con el objeto de poner en evidencia que estábamos parados en unos de los puntos más altos de la ciudad, a 35 metros sobre el nivel del río. El edificio fue estratégicamente ubicado en ese lugar con la intención de facilitar la distribución de agua por gravedad a las viviendas de los alrededores que conformaban la city de ese entonces.

Para entender bien la historia tenemos que ir unos años para atrás… más precisamente alrededor del año 1870 momento en que las epidemias de cólera y fiebre amarilla –viejas conocidas para los habitantes- una vez más azotaban la ciudad. Domingo Faustino Sarmiento presidente de ese entonces decidió que era hora de tomar medidas en el asunto para frenar el problema; el saneamiento de las aguas era un punto fundamental. En 1871 contrató al ingeniero John Bateman para que se hiciera cargo del proyecto de provisión de agua, desagües y cloacas de la ciudad.

El proyecto incluía una planta purificadora y el gran depósito distribuidor. Este último estaba planificado que fuese un edificio ejemplar que pusiera en evidencia la importancia que Argentina le daba a un tema tan relevante como el manejo de las aguas. Para estar a la altura de las circunstancias se encargo a Bélgica la construcción de los tanques y caños –la gran estructura metálica esqueleto del edificio que estaba visitando-, y a Inglaterra las piezas de terracota que iban a conformar una fachada digna de un palacio.

Tiempo después fueron llegando los barcos con el preciado cargamento. Como si fuese un “Mecano” comenzaron ensamblando las piezas provenientes de Bélgica formando la gran estructura metálica con 12 tanques distribuidos en 3 niveles. Posteriormente, llegaron las piezas de terracota cocida que fueron colocadas siguiendo las indicaciones del plano que las acompañaba. Mientras el arquitecto nos contaba eso, pudimos ver de cerca alguno de esos bloques y uno de los planos ingleses de la fachada lleno de números y letras; ese código alfanumérico venía grabado en cada pieza para facilitar su ubicación. Se podría decir que era un gran “Lego” con instrucciones de armado. A pesar de haber sido edificado de esa manera, no se trata de un edificio “desarmable”.

Los planos

Las piezas

En 1894 finalmente fue habilitado el gran depósito, entrando en funcionamiento el sistema. El agua proveniente del río entraba en la planta purificadora ubicada donde actualmente está el Museo de Bellas Artes. Tras pasar unos días ahí, mediante la energía de máquinas a vapor, era transportada hacia los tanques del Palacio del agua que tenían capacidad para albergar 72.000.000 de litros de agua. Desde ahí gracias a la fuerza de gravedad era distribuida a las canillas de los usuarios. Los aljibes, pozos y aguateros fueron reemplazados progresivamente por ese sistema de agua corriente, al menos en las zonas más céntricas de la ciudad.

En forma horaria los empleados del edificio controlaban el nivel de agua en cada tanque dejando registro en grandes libros que aún se conservan en el Museo. Cada tanque tenía un área diferente de distribución; si notaban que en alguno el nivel había bajado demasiado abrían compuertas redistribuyendo el agua evitando el desabastecimiento. Siendo 7 de Julio, el arquitecto abrió uno de los grandes libros mostrándonos que había sucedido ese mismo día de 1930… fue muy interesante ver como los niveles disminuían luego de las 17 horas, horario de regreso a casa, volviendo a ascender luego de las 22 horas cuando la gente comenzaba a irse a dormir.

Bajo la supervisión de nuestro guía accedimos al sector “metálico” del edificio con sus columnas, tanques y grandes caños corriendo longitudinal y transversalmente. Debió ser una gran obra de ingeniería en su época.

Tanques & cañerías

Además de proveer agua segura, otras de las funciones de obra sanitarias era la aprobación de la instalación sanitaria en las viviendas así como también dar el visto bueno a los caños, artefactos de baño y grifería que se comercializaba en el país. Cada trámite tenía sus requisitos… Para lo primero, los interesados debían presentar como parte del trámite un plano que posteriormente quedaba archivado en el lugar. Con los años imaginarán que se habrán ido acumulando muchos… 

Lo que resulta más curioso es el tema de los artefactos de baño. Cuando alguien quería comercializar un inodoro en el país –al principio eran encargados a Europa luego de elegirlos de catálogos- tenían que presentar 3 ejemplares del mismo. Más allá de su aspecto exterior era importante ver el funcionamiento del sifón para lo que uno de los ejemplares era partido al medio con una sierra especial; de aprobarse el segundo quedaba de muestra en Obras Sanitarias y tercero era devuelto con el sello de aprobación.

Inodoros partidos al medio

Aun se conservan en el museo una interesante colección de inodoros, algunos con particularidades que llaman la atención. Están los ornamentados –uno con motivos florales y otro con una trompa de elefante-, los carcelarios que traían incorporados un lavatorio, jabonera, toallero y portarrollos, infantiles, modelos económicos para casas más humildes, letrinas y hasta uno que traía la taza dividida en dos cumpliendo la función dual de inodoro y bidet; este último no habría sido aprobado por ser considerado antihigiénico.

Más inodoros que en la casa de sanitarios!!!

Floral & elefante

Inodoro + lavatorio + accesorios: todo en 1

Bidet portatil


Completando la vasta muestra de inodoros, también había mingitorios, un bidet portátil, vaciaderos –slop sink-, canillas –enteras y partidas al medio permitiendo ver el mecanismo-, caños de terracota importados de Inglaterra y planos.



Aprovechando cada espacio del edificio había sectores destinados a la confección de artículos de papelería incluidos los libros de registro que vimos, y talleres de carpintería encargados de confeccionar el mobiliario –por ejemplo, escritorios, sillas, armarios, ficheros, percheros- tanto para uso propio así como también de las dependencias del interior del país. Los muebles en exposición eran dignos de cualquier biblioteca o edificio de categoría, demasiado sofisticados para lo que uno esperaría encontrar en un edificio público.

Mobiliario original

Con la llegada de la electricidad y la construcción de edificios con varios pisos, este gran tanque fue quedando obsoleto siendo progresivamente reemplazado por la planta potabilizadora Gral San Martín de Palermo –inaugurada en 1913-, hasta dejar de funcionar en forma definitiva en 1978. Unos años después, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional, y en la actualidad podemos encontrar en su interior las oficinas de Aysa –Aguas y Saneamientos Argentinos S.A-, el Museo del Agua e Historia Sanitaria, una biblioteca y el Archivo de Planos domiciliarios ubicado en los mismísimos tanques haciendo una optima utilización del espacio.

Fue una visita guiada que me sorprendió gratamente y resultó mucho más de interesante de lo que había imaginado. Les dejo el link del Palacio del Agua para que confirmen días y horario y organicen su propia visita. Los sumo a los must de exploración urbana de Buenos Aires!


domingo, 10 de septiembre de 2017

Palacio Barolo: un viaje del infierno al cielo purgando el pecado de la ignorancia

By Sole

Sábado 3 de Septiembre 2016

Qué tire la primera piedra quien no caminó avenida de Mayo sin saber que estaba pasando por el Palacio Barolo? Este emblemático edificio es otro de los tesoros de la época floreciente de Buenos Aires que merece una visita.

Hace un tiempo vimos en la tele parte de un programa de Mario Markic en el que justamente visitaba este edificio; quedamos maravillados con su diseño y toda la simbología incluida en su diseño, a tal punto que dijimos “tenemos que ir”.




Tras haber averiguado el horario de las visitas en la página web (http://www.palaciobarolotours.com) y realizado la reserva, finalmente esa promesa al aire se concretó. Afortunadamente para los que trabajamos en la semana está la opción de realizar la visita diurna los sábados. Estas visitas tienen un costo preferencial para argentinos presentando el DNI.

En el contexto de un día que se pronosticaba frío y con eventuales chaparrones vespertinos, opté por la visita de las 10 de la mañana; coincidí en tiempo y lugar con una pareja de jubilados con los que terminamos conformando el minoritario grupo de las 10 horas. Pronto se nos unió Analía quien nos iba a guiar por este recorrido casi surrealista.

Siempre existió, existe y existirá gente con mucho dinero e ideas… ese era el caso del empresario italiano Luis Barolo quien soñó con un edificio de oficinas con un diseño inspirado nada más y nada menos que en “La divina comedia” de Dante Alighieri. En vistas de las guerras que se avecinaban en Europa, su plan incluía el traslado y resguardo de las cenizas del poeta en el mismísimo edificio. Para hacer su sueño realidad contrató al arquitecto Mario Palanti, también italiano, para concretar su faraónico proyecto. Pronto el plan se puso en marcha, inaugurándose este magnífico edificio cuatro años después, en 1923.

En primer lugar tuvieron que pedir permiso al intendente de la ciudad en esa época, José Cantilo, ya que estaba proyectado que el palacio tuviese 100 metros de altura –siendo lo máximo permitido en esa época 25 metros-; de esto pueden deducir que fue el edificio más alto en su momento (hasta 1935, momento en que el Kavanagh tomó ese lugar).

Nuestra visita comienza en la planta baja, nivel que representa el infierno. Originalmente el actual hall era una galería abierta que conectaba la Avenida de Mayo con Hipólito Yrigoyen; hace algunos años se pusieron las puertas vidriadas para una mejor conservación del edificio –y supongo que también por un tema de seguridad-.

Esta representación del infierno tiene 9 cúpulas –una central, 3 hacia Avenida de Mayo, 3 hacia Yrigoyen y 1 hacia cada lateral-, siendo 9 los círculos del infierno. Si lo viéramos desde arriba comprobaríamos que forman una cruz; no tiene nada de casualidad una cruz en el infierno si uno tiene en cuenta la relación de Dante con la iglesia católica. Las bóvedas contienen frases en latín de 9 obras distintas, incluida la Biblia. En el suelo resaltan unos rosetones en bronce –simbolizan el fuego del infierno- y en las paredes esculturas de serpientes, cóndores y dragones que sostienen las luminarias. Debajo de la cúpula central hay un “mausoleo” –sin las deseadas cenizas- con una escultura de un águila elevando el cuerpo de Dante hacia el paraíso.


Desde el infierno

Desde el infierno II

Desde el infierno III
Pronto dejamos atrás el infierno y comenzamos el recorrido hacia el purgatorio representado por los 14 pisos que siguen. Antes de tomar el ascensor vemos que a la simbología de la “Divina Comedia” se suman elementos masónicos. El piso cuadriculado blanco y negro (la dualidad), la “A” de ascensor con el símbolo de la escuadra y el compás, y la flor de lis en el indicador de los pisos.




Tomamos el ascensor hasta el purgatorio, donde están representados los 7 pecados capitales que hay que ir limpiando a medida que vamos ascendiendo al paraíso. Como los pecados son 7 y los pisos 14, tenernos un pecado cada 2 pisos. Vamos observando que a medida que subimos van disminuyendo las ornamentaciones en las paredes, y va aumentando la luz.


Mirando el infierno desde el purgatorio
Este edificio, de estilo ecléctico, actualmente sigue teniendo la misma funcionalidad para la que fue pensado –excepto la parte de ser mausoleo de Dante-. Como el diseño original incluía baños compartidos cada determinada cantidad de oficinas, no fue posible transformarlo en departamentos habitacionales. Actualmente cada oficina tiene dueños privados, donde atienden abogados, contadores, profesores de idiomas y hasta algunos psicólogos –me pregunto si habrá alguna asociación entre lo que se habla en esas sesiones y el purgatorio en el que tienen lugar-.


El purgatorio

Cada paso que damos, cada piso que recorremos nos vamos enterando que tiene un porqué, y no fue producto de la casualidad. Los 3 colores presentes en todo el edificio –rojo, verde y blanco- concuerdan con los de la bandera italiana, los 100 metros de altura del edificio se relacionan con los 100 cantos de la obra de Dante, las 22 pisos del edificio al dividirlo por 7 que es la cantidad de ascensores da 3,14 aproximándose al número Pi, lo que a su vez tiene que ver con la constante presencia de círculos –símbolo masón de la perfección-. Como los lotes con la numeración en la que nació y murió Dante ya estaban vendidos, no quedó otra que conformarse con el “1370”, que sumados dan 11 - un número importante para la logia masónica-; tampoco es casualidad que el edificio tenga 22 pisos, y que el 22 sea múltiplo de 11. No puedo menos que asombrarme al escuchar estos datos.

Combinando ascensor y escaleras, finalmente llegamos al piso 14; estamos a metros de entrar al paraíso. En este piso las ornamentaciones son inexistentes, el perímetro del edificio es menor y lo que más resalta es la luminosidad natural. El tercer nivel está representado por la cúpula, que si la miramos desde afuera tiene un característico estilo hindú que recuerda a los templos de la India, más precisamente al Raja Rani en Bhubaneshvar y al Palacio de los Vientos de Jaipur. Cuantos recuerdos!!!

Subimos 6 pisos por una angosta escalera –no apta para gente con movilidad reducida-, terminando en un mirador, con 8 pequeños balcones, desde donde se tiene una vista panorámica de la ciudad. Debe haber sido impactante la imagen desde este lugar varias décadas atrás cuando casi todas las edificaciones de Buenos Aires apenas contaban con un par de plantas. En la actualidad se llega a ver el río de la Plata hacia el norte y el este entre -los huecos que dejan los edificios-, la torre del antiguo Parque de la Ciudad a lo lejos, el edificio del Ministerio de Salud con la imagen de Evita, y a un par de cientos de metros el Congreso de la Nación. Sin dudas, esto último junto a la plaza de los dos Congresos es lo que mejor se ve. Tras 15 minutos para mirar, sacar fotos y descansar un ratito luego de tanta escalera, seguimos la recorrida… aún se puede subir un poco más!!!


Desde el cielo

Desde el cielo II

Desde el cielo III

Dos niveles más arriba por una escalera aún más angosta que la anterior y en la que Seba sin dudas se golpearía la cabeza con el techo, llegamos a un espacio vidriado con una vista 360º de la ciudad en el que está instalado el faro que representa el empíreo, el más alto de los cielos. Este faro giratorio se enciende cada noche iluminando aproximadamente 10 cuadras a la redonda. Si bien por el horario del día no lo vemos encendido –cosa que si es posible en las visitas nocturnas- si podemos observar como gira 360º.


El ojo de Dios???


Aunque hayamos llegado al paraíso, aún la visita no ha concluido. En el descenso hacemos una parada en una terraza desde la que se observa la cúpula que termina en una aguja con forma de cruz de lis, que durante algunos días de junio a las 19:45 queda alineada con la constelación de la Cruz del Sur. Me impresiona tanta precisión en cada detalle!!!




Por último, visitamos una oficina ambientada en los años 30, en la que se puede ver el tamaño original que tenían –actualmente algunas se fusionaron creando ambientes más funcionales- y lo que cabía en las mismas. Este viaje en el tiempo es como ingresar en una película blanco y negro.


Oficina modelo

Cuando me quiero dar cuenta, ya son las 11:30 de la mañana y estamos de nuevo en el hall desde donde partimos. Aunque confieso que nunca he leído la Divina Comedia y no sé si algún día lo haré, me resultó muy interesante descubrir los paralelismos entre el edificio y esta obra literaria, y comprobar que hubo una mente brillante que pudo concretar semejante proyecto.

De más está decir que me encantó la visita, y la agrego a la lista de los must a visitar en la ciudad de Buenos Aires.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Ultimos día... te vamos a extrañar Chaltén!!!

By Sole

5 de enero

Ultimo desayuno!!! Como todo se recicla, esa mañana tuvimos también un poco de budín de pan de despedida. Acomodamos las valijas, hicimos el check out y dejamos el equipaje en el depósito. Ya que teníamos un par de horas libres antes de que pasara el transfer para ir al aeropuerto, el plan era caminar unos kilómetros y sentarnos a tomar mate. Ya teníamos en mente un lugar específico del sendero al Torre… hacia ahí fuimos.




El día estaba parcialmente nublado, pero el Fitz Roy y el Torre estaban despejados como si con su magnificencia hubiese espantado las nubes. Tras pasar el Mirador de la cascada Margarita encontramos las piedras que habíamos ido a buscar. Como aún era temprano y el tiempo estaba muy agradable decidimos caminar un poco más hasta el cartel del kilómetro 2. Cuando dimos media vuelta para volver a nuestro "mirador personal" notamos que progresivamente iba aumentando la cantidad de caminantes.


Qué gana de seguir caminando!!!

Con tiempo de sobra nos sentamos a tomar unos mates y comer una barrita de semillas de girasol, mientras mirábamos la excelente vista de los cerros estrella de la zona, y el vuelo lejano de varios cóndores. Todos los ejemplares que no habíamos visto en el mirador de los Cóndores estaban ahí, planeando en lo alto solos o en parejas. Quedamos extasiados mirando el vuelo casi coreográfico de estas inmensas aves.



Se les ocurre un lugar mejor para tomar mate???

A las 11:00 horas tuvimos que regresar a la realidad, y emprendimos el regreso hacia el hostel. No sé cómo no terminamos con una tortícolis… mientras íbamos caminando no podíamos evitar la tentación de girar y levantar la cabeza para volver a buscar a los planeadores vivientes que parecían estar disfrutando del hermoso día. A pesar de las distracciones llegamos bastante rápido; era casi todo con pendiente descendente.

Como quien no quiere irse sin haberse despedido de todo y de todos pasamos por última vez por “Qué rika”. Esta vez nos sorprendió con panes de queso (una locura de ricos) y empanadas de carne y verdura, que se convirtieron en nuestro almuerzo!!!




A las 13:10 horas nos pasó a buscar el minibús de “Las lengas” para ir al aeropuerto de El Calafate. Como corresponde hicimos una parada en “La leona”, donde permanecimos 10 minutos. Nos entretuvimos mirando una escena bastante bizarra entre un asustado perro de un viajante, uno local que delimitaba su territorio, y entre los dos un chivo que movía la cola como si también fuese un can más.

Alrededor de las 16:15 horas llegamos al aeropuerto. Embarcamos a horario en un avión con bastantes extranjeros, y varios argentos conchetos y ruidosos que no parecían percibir que estaban en un vuelo de línea y no en uno privado. Finalmente a las 17:49 horas despegamos en medio de fuertes ráfagas de viento, mientras Seba con gran cara de felicidad sacaba fotos por la ventanilla y yo levantaba plegarias a todos los dioses. Un par de horas después estábamos en Buenos Aires listos para recomenzar las actividades en un nuevo año!

miércoles, 30 de agosto de 2017

Senda a la Loma del Pliegue Tumbado: aspectos técnicos

By Seba

La senda se inicia en la oficina de Parque Nacionales que está saliendo del pueblo, 200 metros después de cruzar el puente del río Fitz Roy, sobre la ruta que viene desde El Calafate.

Los primeros metros son compartidos con el sendero al Mirador de los Cóndores. La bifurcación es clara y es imposible perderse.

A los 5 minutos se cruza un arroyito por un puente de troncos y se lo empieza a bordear (queda a nuestra izquierda), siempre en ascenso por una pequeña cañada. El terreno es arenoso, con vegetación propia de la estepa (coirones, neneos, y paramelas -"la planta antiinflamatoria"-).

A los 15 minutos de caminata cruzamos un pequeño bosque de lengas, y desde allí se ve una piedra parada que se parece a El Centinela de Tandil. El sendero sigue subiendo en sentido SSW (sur-sudoeste), de manera constante pero no agotadora. No está marcado con estacas o pintura, pero se sigue sin dificultades.

"El Centinela" de El Chaltén

De a poco, los bosquecitos de lengas empiezan a hacerse más frecuentes. Luego de una hora, ya estamos en terreno más plano y hay algunas zonas barrosas en las que puede haber algunas vacas pastando. Poco después, en una pampita con pasto pero sin árboles, está la bifurcación a Laguna Toro (a la izquierda, sentido SW -sudoeste-). El cartel indica que para ir a la loma seguimos por la derecha (sentido oeste), y que estamos a dos horas del destino. A nosotros nos llevó 1:15 horas llegar a este punto.

Pampita con vacas

Momento "elige tu propia aventura"

A pocos metros de la bifurcación entramos a un bosque de lengas medianas que nos van a acompañar durante unos 40 minutos, mientras ganamos algo de altura.


Al salir del bosque hay una pradera que nos hace acordar a un comercial de Milka, con pastito, florcitas y alguna vaca. Ya tenemos las primeras lindas vistas del Fitz Roy y el Torre.



Desde la pradera tenemos 40 minutos hasta el mirador, ahora por un terreno rocoso con nula vegetación con la excepción de algunas flores de altura, como los zapatitos de virgen. Caminamos en sentido NW (noroeste), siguiendo una senda marcada con estacas amarillas.


Zapatitos de la virgen

Al llegar al mirador (no hay un punto formal, sino una amplia explanada plana de rocas sueltas) se ve todo el valle del río Fitz Roy, los dos gigantes de granito y sus agujas circundantes, sus glaciares, las lagunas…



Hacia el oeste se eleva la loma, bien oscura. Luego de 30 minutos de zigzag en ascenso se llega a la cumbre, a casi 1500 msnm.




Summary:
Dificultad media.
Desnivel total: 1000 metros.
Distancia: 10 kilómetros (sólo ida).
La senda no está tan marcada, pero es fácil de seguir. Fuera del bosque hay estacas o palitos amarillos, en temporada alta la huella es clara. Si los cerros no están despejados, no tiene mucho sentido seguir hasta el final. En la última etapa estamos muy expuestos al sol, lluvia, viento, frío…
Desde el inicio al desvío Laguna Toro: 1:15 horas. Desde allí hasta el final del bosque de lengas: 40 minutos. Desde allí al mirador: 40 minutos. Desde mirador a la cumbre 30 minutos. Para el regreso estimar un 25% menos de tiempo en cada etapa.

domingo, 27 de agosto de 2017

Loma del pliegue tumbado, otra razón para regresar a El Chaltén!!!

By Sole

4 de enero 2016

Fieles a la rutina nos levantamos temprano, desayunamos y nos aprontamos a salir bajo un cielo parcialmente nublado –con El Chaltén oculto-, pero con una temperatura más agradable que el día anterior. El plan de la fecha era “La loma del pliegue tumbado”, un sendero de 10 km y unos 1000 metros de desnivel. Ninguna nube nos iba a detener el último hiking de esas minivacaciones.




El camino se iniciaba en el mismo punto que el del mirador de los Cóndores y del Águila, pero en lugar de ir hacia la izquierda, se dirigía hacia la derecha. Fuimos ascendiendo suavemente, al principio por una zona de estepa con su típica flora acostumbrada a vivir con poca agua. Al ir subiendo pasamos por un área más húmeda con pasto y vegetación más abundante. Por suerte, en un momento el terreno se hizo plano, transformándose en una pampita en la que pastaban las vacas; ya habíamos notado su presencia en forma indirecta por la bosta distribuida en el sendero.


A la loma!!!

El pueblo desde la estepa

Vacas pastando en el camino

Para hacer el camino más entretenido había un área de mallín en la que tuvimos que ir saltando de tronquito en tronquito para no meter los pies en el barro. El momento de distensión y diversión, que nos hizo bajar un poco el ritmo de la marcha.

Luego vino un bosque con altos árboles donde él único sonido era el crujido de las ramas con el viento y el canto de aislado de algún pájaro; es uno de los ecosistemas que más me gusta de los senderos patagónicos. Es un lugar que me llena de paz, y pone a prueba todos los sentidos. En esa ocasión fue Seba el que estuvo más agudo y avistó a lo lejos una liebre que rápidamente salió de nuestro campo visual.


Me encantan los bosques como este!!!

A medida que fuimos avanzando y subiendo lentamente el ambiente fue cambiando completamente… pasado el bosque continuamos por una gran pampa con pasto que parecía una gran alfombra verde, y montañas de fondo; sólo le faltaba la vaca violeta para ser una publicidad de Milka.


La pampita

Unos metros más arriba la vegetación desapareció abruptamente y nos encontramos con una gran superficie cubierta de piedras de diferentes tamaños, y algunas plantitas muy aisladas incluidas “zapatitos de virgen” (también llamados por mí "zapallitos de virgen", que fue como pensé que se llamaban tras haber leído mal la información sobre la flora local -sesgos de haber estudiado nutrición e indicado comer frutas y verduras a cientos de personas durante años-). Cortando la monotonía cruzamos un arroyito que debía ser la fuente de vida de la escasa flora existente.


Zapatitos de virgen

Al ser la superficie del suelo de pedregullo el camino comenzaba a estar demarcado por estacas. Llegamos a un punto donde teníamos dos opciones, seguir las marcas de madera que habían cambiado de rumbo dirigiéndose hacia la zona más alta, o seguir por un sendero dibujado por el tránsito de gente hacia una especie de mirador. Optamos por esta última ya que teníamos ganas de hacer una parada. Nos encontramos con una vista espectacular de la laguna Torre con el glaciar y el cerro por detrás, que junto al Poincenot y Fitz Roy que estaban a la derecha se encontraban en el interior de una nube. Habíamos encontrado el lugar ideal para sentarnos a almorzar. Nos acomodamos detrás de una roca que nos hacía a la vez de respaldo y cortaviento, y ahí comimos unos riquísimos sándwiches de lomito ahumado y queso. Disfrutamos muchísimo esa comida con una hermosa vista.



Mate + espectacular vista!!!

Culminado el almuerzo, empujados por las ráfagas de viento, y las nubes que intermitentemente nos tapaban el sol haciéndonos sentir frío levantamos campamento. Fuimos tras las marcas de madera que nos iban a guiar hasta el punto donde el camino se continuaba en forma azarosa por la ladera de la montaña. Ahí ya no existían marcas preestablecidas, era cuestión de ir buscando huellas y guiarse por el instinto. Caminamos unos 30 minutos por una superficie de pequeñas lajas sueltas con una pendiente francamente ascendente. Sería un problema para la Sole del futuro ver cómo bajarla; ni el Seba del presente ni del futuro lo consideraba un desafío.


Hacia allá vamos!!!

Subiendo (apuesto que Seba me iba cantando "la que en la montaña camina lento")

Sin dudas fue una magnífica idea hacer ese trekking y llegar hasta el final del mismo. La vista desde ahí era simplemente maravillosa!!! Realmente no podíamos creer lo que teníamos frente a nuestros ojos, ninguna foto que hayan visto de la zona de El Chaltén puede opacar lo que estábamos viendo. Las cámaras de fotos no son capaces de retratar la inmensidad y surrealismo de lo que estábamos viendo. Las imágenes más lindas las tenemos en nuestra memoria, y no en un archivo jpg ni en el álbum de fotos. No dudaría un minuto en volver a hacer todo el camino de nuevo para volver a vivir un momento como ese... quedamos realmente extasiados!!!


ESPECTACULAR, nada más que agregar...

Para hacer el panorama más espectacular las nubes se fueron desplazando quedando el Cerro Torre totalmente descubierto, y el Fitz Roy con una pequeña aureola algodonosa en su parte superior. Sacamos muchas fotos y nos quedamos un rato sentados admirando ese regalo de la naturaleza. De a poco fue llegando más gente interrumpiendo el silencio que habíamos disfrutado durante un buen rato, eso marcó el momento de nuestra partida.


Ahora a bajar!!!

La bajada fue más rápida, sin caídas ni tropiezos, tomándonos apenas 20 minutos. Nos reencontramos con las estacas que fuimos siguiendo hasta regresar a la pampita donde al volver a mirar hacia las montañas notamos que el Fitz Roy estaba completamente descubierto!!! No lo veíamos así desde la mañana del 1° de enero. Qué gran despedida nos estaba dando El Chaltén!!!


Y se hizo un día precioso!!!

Aspectos técnicos de la senda Loma del Pliegue Tumbado.

A las 16:30 horas ya estábamos en el pueblo. Aprovechamos para visitar la capilla construida en memoria de los escaladores fallecidos en el área; un lugar sencillo pero muy significativo para todos los apasionados del alpinismo. Encabezaban la lista Jacques Poincenot y Tony Egger, cuyos nombres pasaron a la historia y a los mapas de la zona.


Capilla "de los escaladores"

Con una pasada intermedia a la panadería preferida regresamos a merendar al hotel donde tomamos unos mates con un vigilante, almendras y fruta. Una cosa curiosa de la panadería era que según el momento en que uno pasaba encontraba distintos productos, había que ir con la mente abierta y no con una idea predefinida de lo que uno quería comer. Tal vez a las 8 de la mañana solo había pan y medialunas, pero si uno pasaba dos horas después ya no había medialunas y había vigilantes y galletas marineras, y así sucesivamente. Entendemos que al ser un pueblo, no pueden tener todo el tiempo todo como un local de una gran urbe.

Estábamos bastante cansados, ese día habíamos caminado más de 20 km con buena parte en desnivel, así que nos quedamos leyendo y descansando el resto de la tarde. Aunque nos cueste entenderlo a veces hay que descansar (aunque sea un rato) en vacaciones... 

En la noche de despedida del pueblo fuimos a cenar a “Tejado Negro”, uno de los restaurantes con buena crítica. Seba se animó a un locro y yo fui poco más conservadora terminando con una suprema a la napolitana con puré de papas. Digamos que fue apenas aceptable, es difícil hacer una milanesa desabrida pero lo lograron.

Antes de que se pusiera el sol estábamos regresando de cenar. Los picos continuaban despejados, parecía que habíamos entrado en una ventana de buen tiempo.