domingo, 10 de diciembre de 2017

En busca de aventuras... próximo destino: Hobbiton!!!

By Sole

2 de diciembre.

Viernes. 6:45 horas. Terminamos de acomodar el equipaje y nos fuimos arrastrando las valijas hasta la estación de buses que estaba a 100 metros del departamento (la gente "obse" que planifica todo con anticipación tiene en cuenta estas distancias a la hora de elegir alojamiento). Compramos unos cafés en el convenience store que estaba junto a la parada y nos subimos al micro con destino a Matamata. Tengan en cuenta que no todos los choferes dejan subir bebidas calientes y/o alimentos a los ómnibus, y en el interior suele haber carteles que avalan esa prohibición; en este caso no nos dijo nada y pudimos subir con los vasos.

Con puntualidad inglesa, partimos a las 8 de la mañana. Tomamos la autopista y pronto salimos de la ciudad comenzando a ver campos divididos en pequeñas parcelas, intercalados por pueblitos en los que ingresamos metódicamente para el ascenso y/o descenso de pasajeros. Con esto quedaba más que confirmado que los viajes de Intercity son 100% lecheros. Entre las paradas se incluyó una de 10 minutos en Hamilton para hacer uso de los toilettes –los micros no tienen baños-. Con tantas salidas de la autopista, no es de extrañar que llegásemos con algunos minutos de retraso a destino, pero aun así con el tiempo suficiente como para no perdernos la excursión a Hobbiton.

“I am looking for someone to share in an adventure” (JRR Tolkien)

Hobbiton??? Si!!! Leyeron bien!!! Estábamos a punto de visitar parte del set de filmación del Señor de los anillos y El Hobbit!!! Vale hacer una aclaración: un par de veces dudamos en incluir esta parada en el viaje, el tour no es particularmente económico, hay que ir especialmente hasta Matamata (unos 150 Km desde Auckland), y algunas críticas de viajeros eran bastante opuestas y nos generaban dudas sobre si valía o no la pena. Por mi parte, no soy fanática de ninguna de estas trilogías… Pero siguiendo el habitual decálogo de viajes, habiendo leído The hobbit, visto alguna de las películas y apenas pasar un par de centímetros del 1,50 de estatura, no podía dejar pasar la oportunidad de visitar la tierra de los Hobbits!!! El caso de Seba era un poco diferente, él estaba más motivado por el hecho de haber visto la dos trilogías y no por sentirse identificado con los pequeños personajes (con su más de 1,80 metros de altura no califica)… Finalmente, había pasado a formar parte de nuestro itinerario. Considerando el precio del viaje hasta ahí y la entrada, terminamos sacado un paquete a través de Intercity que incluía la excursión por Hobbiton y el translado Auckland- Matamata -Rotorua (nuestra siguiente parada).

Bajamos del micro en el “Matamata i-site”; ahí nos entregaron los tickets del tour y dejamos las valijas (cobraban $5 por el servicio de “luggage storage”). En el lugar también se vendía merchandising de las películas y souvenirs de Nueva Zelanda en general.


Tickets!!!

Tal como estaba estipulado, a las 11:45 horas subimos al transfer del “Hobbiton Movie Set”, donde la señora chofer nos dio la bienvenida y nos contó como Matamata, casi por azar, había pasado a formar parte de los itinerarios de turistas y curiosos. Varios años atrás, era apenas un pequeño poblado de unos 6000 habitantes, en el cual la agricultura y la cría de animales incluidos caballos de carrera eran las principales actividades económicas… hasta que en 1998 llegó Peter Jackson. Se cuenta que el director de cine sobrevoló en helicóptero parte del país buscando los lugares y paisajes que iban a formar parte de sus películas. Así fue que desde el aire imaginó a la comarca de los Hobbits en las verdes praderas de la zona, más precisamente en la granja del sr Alexander, a 6 km del pueblo. Decidido a ubicar a los hobbits en ese sitio se hizo presente en la granja con su propuesta, y firma de un acuerdo de confidencialidad mediante, luego de nueve meses de negociación cumplió su deseo. Así fue que el granjero que se dedicaba a criar ovejas de un momento a otro terminó convirtiéndose en un empresario con billetitos … cambió el verde pasto por verdes papeles… Supongo que pensando en el potencial beneficio económico para el país, la armada puso a disposición equipos para que se llevara a cabo la construcción de una carretera para acceder al lugar; no olvidemos que estaba prácticamente en el medio de la nada!

Volviendo al 2016... Durante el corto trayecto hasta el set de filmación nos pasaron un par de videos con imágenes de la película y su director hablando; era difícil decidir entre prestar atención a la pantalla o mirar por la ventana las pintorescas colinas cubiertas de pasto en el que pastaban apaciblemente las ovejas. No había dudas porque Sir Peter Jackson se había enamorado de ese lugar.


The chosen one!

La siguiente parada fue en el estacionamiento del movie set, donde se nos unió la guía que iba a acompañarnos durante la visita. Los que viajaban por su cuenta dejaban su autos ahí y cuando se conformaba un grupo subían a un micro para hacer el recorrido tal como lo íbamos a hacer nosotros; no existía la opción "voy por mi cuenta caminando entre las casitas de los hobbits".


Única manera de llegar al set

Cuanta energía y entusiasmo tenía nuestra guía Amanda! Sin dudas le agregaba un extra a la experiencia que estábamos por vivir. Tal como si fuese una fábrica en la que cada paso está minuciosamente concatenado con el siguiente, bajamos del bus justo en la entrada de la comarca. Lo primero que recuerdo es una huerta con un pequeño espantapájaros junto a un estanque en el que se oía el croar de los sapos. Todo parecía tan perfecto que me sentí en medio de un cuento. Ahí vino la primera explicación sobre esta fuente de agua que si bien fue construida artificialmente rápidamente se llenó de batracios. Como estos no formaban parte del plan del director durante la filmación tuvieron que ser transitoriamente trasladados a otro sitio. No faltaba mucho para ver el primer “hole”; si bien sabíamos que eran apenas fachadas no podíamos dejar de imaginar que esas puertitas en la tierra eran las casas de los pequeños habitantes del lugar. Queríamos ver y fotografíar todo, no queríamos perder ningún detalle.


Panorámica de Hobbiton

Entre fotos y explicaciones fuimos avanzando, sin perder detalle de las “casitas”; cada una tenía algo que la hacía especial. No sólo eran las puertas o las ventanas, sino los detalles como sus plantas, y objetos en sus entradas como equipos de jardinería, baldes, verduras y hortalizas entre otros. Que tiernas eran las pequeñas prendas de ropa colgadas al aire libre!!! Todo estaba tan cuidado y en perfecto estado, como si se estuviese filmando la película en ese mismísimo momento… Nos enamoramos de ese lugar!!!


Hole

Un detalle interesante sobre todo para los curiosos que se preguntan “y cómo hicieron…?” es el distinto tamaño de los hoyos. De varios existían dos versiones, una pequeña y otra grande para crear la perspectiva que un personaje era más alto o más bajo. Las escenas donde estaba Gandalf se filmaban junto a los hoyos más pequeños haciendo parecer que el mago era alto, mientras que para los Hobbits utilizaban los más grandes haciéndolos parecer pequeñitos. Más casero que lo que uno esperaría.


Puerta para parecer pequeño

Puerta para parecer grande

Casi a una velocidad de procesión fuimos avanzando hasta llegar a la casa del gran protagonista Bilbo Baggins, que estaba ubicada en la zona más alta de la comarca.






Al bajar pasamos por el parque “Party Field” con su gazebo de tela, juegos de plaza de madera, faroles y guirnaldas de colores. Un amor!!! Cada tanto Amanda tenía que prácticamente arrastrarnos –como si fuésemos bulldogs franceses empacados- para que sigamos avanzando… Ni siquiera la parada final en el bar de la aldea era estimulo suficiente para avanzar!!!





Lamentablemente ya nos estábamos acercando a la última parte del recorrido. Tras pasar por la casa del molino con su pequeño estanque y artículos de pesca, nos encontramos con el bar del pueblo, “The Green Dragon”, donde íbamos a hacer una parada para tomar algo. Con la entrada teníamos incluida una consumición, que podía ser una cerveza o una ginger beer.

Más allá de un hoyo que es más que una fachada y tiene un pequeño espacio en su interior desde donde uno puede sacarse foto asomándose a través de la puerta, este era la única edificación real con la que nos cruzábamos. No pudimos dejar de sorprendernos al ingresar… Todo era tan perfecto y pensado, el ambiente a media luz con música de fondo creando la sensación de estar en una taberna que se complementaba con las puertas redondeadas, las pequeñas ventanas y los muebles de madera… no podíamos estar en otro lado que no fuese en la comarca de los Hobbits! Aprovechamos todo el tiempo que nos dieron para sentarnos y degustar nuestras bebidas teniendo al menos por un rato la fantasía de estar dentro de un mundo de cuentos. Fanáticos o no de las pelis, es un lugar que merece una visita!!!


La barra

Cheers!!!

Desde The Green Dragon


Cumplido el tiempo, llegó la hora de enfrentar la realidad y volver al micro que nos llevó al parking del movie set, donde Amanda se despidió e hicimos una parada para visitar el gift shop y usar los baños.

Tal como estaba anunciado a las 14:45 horas regresamos a Matamata, muertos de hambre; el tour había sido justo al mediodía, en nuestro habitual horario de almuerzo. Así que ni bien bajamos del bus nos ubicamos en una mesa de pic nic que estaba en calle, más precisamente en la parte trasera del i-site, y comimos los sándwiches que habíamos llevado. Sencillos, pero ricos!!!


i-site

Concluido el almuerzo, caminamos algunas cuadras por el boulevard del pueblo, lo que sería su calle principal en la que se encontraban la mayor parte de los locales incluidos los gastronómicos, regalería (no pasamos por un pueblo que no tuviese uno de estos), la librería y hasta una agencia de turismo. 

Pasadas las 16 horas tomamos el micro que nos iba a llevar a Rotorua. A pocos minutos de comenzar el viaje comprobamos una vez más lo cambiante del clima de la zona. Durante la mañana habíamos tenido sol, nubes blancas, nubes negras y garúa, y tras subir al bus con un cielo parcialmente nublado experimentamos un copioso chaparrón. Un día meteorológicamente completito!!! 

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domingo, 3 de diciembre de 2017

Day trip desde Auckland: Devonport

By Sole

1 de Diciembre 2016

Luego del desayuno rumbeamos hacia el “Ferry Building” donde compramos los tickets hacia Devonport ($12 return cada uno); como los servicios partían cada 30 minutos el tiempo de espera no fue demasiado (cuando la aguja larga del reloj pasaba por el 0 y el 30  salían desde Auckland, y cuando pasaba por el 15 y el 45 lo hacían desde Devonport). 


Esperando el ferry!!!

Si bien da la impresión que Devonport es una isla frente a la ciudad, se trata de una península (a la que también se puede llegar por vía terrestre) que alberga tres volcanes: Mount Victoria, North Head y Cambria. Actualmente solo sobreviven los dos primeros, ya que el tercero fue desapareciendo con la paulatina remoción de la escoria volcánica.  

Tras 15 minutos de viaje llegamos a destino. Ni bien salimos del puerto tomamos Victoria Road, la calle principal del barrio, donde están los principales locales comerciales, restaurantes y cafés. Tuvimos la sensación de estar caminando por un pueblo de cuentos al pasar frente a varias casas antiguas de estilo inglés que pertenecieron a los primeros pobladores.

Recién llegados a Devonport

Victoria Road

Al final de la calle encontramos el sendero vehicular y peatonal para llegar a la cima de Mount Victoria; imposible perderse. El ascenso entre pastizales nos resultó relativamente fácil y rápido. Sin dudas las vistas privilegiadas de los alrededores, la isla de Rangitoto por un lado y Auckland por otro, sitúan esta atracción en uno de los primeros puestos de los must de la zona. Entre la panorámica de la ciudad y el banco de madera que parecía estar esperándonos no pudimos resistir la tentación de sentarnos a descansar y comer una fruta.


Subiendo a piedi

North Head desde Mt Victoria

Rangitoto Island desde Mt Victoria

Señor descansando I
Para los que no pueden y/o quieren caminar cuesta arriba pueden llegar en auto hasta ahí y sacar buenas fotos. Eso sí, al ser tan accesible hay bastante gente y poca paz.

Siguiente destino:  North head! Volvimos por Victoria Road hasta la costa, donde giramos en King Edward Parade, disfrutando de una linda caminata por la costanera. Divisamos varios bancos, atinadamente ubicados en la sombra de los árboles, con vista a una postal marítima: pequeñísimas playas de arena, mar,  gaviotas, y varios veleros, algunos amarrados y otros navegando a pocos metros de la costa. Lamentamos no tener el equipo de mate en la mochila!

Costanera
Del otro lado de la calle había varias casas con grandes ventanales y balcones con vistas privilegiadas de la costa. Imaginamos lo lindo que debe ser desayunar ahí o hacer una picadita cuando comienza a caer el sol en las tardes de verano… Pero no me vemos viviendo ahí en invierno cuando sopla el frío viento del mar o en medio de una tormenta; me conformo con sólo soñar un rato.

King Edward Parade & casas con vista al mar

Al final del camino estaba en Navy Museum, que según los folletos era gratis. No les puedo confirmar el dato porque decidimos seguir de largo e ir directamente a North Head; si el día estaba lindo había que aprovecharlo haciendo actividades al aire libre! Giramos a la izquierda, y caminamos dos cuadras hasta llegar a Takarunga Road, la cual desembocaba directamente en el inicio del sendero peatonal.

Una de las cosas buenas que tiene viajar por Nueva Zelanda es que uno puede encontrar todo tipo de información en Internet, incluidos los folletos del departamento de conservación (DOC) con todos los detalles de los senderos. El único riesgo es que la data es tan abundante que si uno no tiene un objetivo claro puede terminar perdido (lo digo por experiencia propia). Habiendo considerado esta visita cuando organizamos el viaje en Buenos Aires, teníamos en el celular el pdf con la información, los posibles caminos a seguir y el mapa que era lo más parecido que puede existir al de un laberinto: los caminos se iban bifurcando y corrían paralelos entre sí pero a diferentes niveles. No nos íbamos a volver locos siguiendo alguno en particular, por lo que decidimos jugar al "Elige tu propia aventura"… el lugar no era tan grande como para perdernos y quedar varados ahí hasta la noche, de alguna manera nos íbamos a ubicar.

Ese volcán, gracias a su ubicación y su altura, fue un punto estratégico de defensa en un principio para los maoríes y posteriormente para los europeos que construyeron ahí una base militar con túneles, sectores para almacenar armamento, barracas y hasta cañones apuntando a los potenciales frentes de ataque. Sus años dorados fueron entre fines del 1800 y la segunda guerra mundial. Si bien hace mucho tiempo se abandonaron las actividades militares en la zona, aún quedan los remanentes que se pueden visitar libremente. El sendero laberíntico discurre justamente entre todas estas estructuras. A pesar de formar parte de las actividades propuestas por el DOC dista mucho de ser una actividad para los amantes de la aventura y la adrenalina que tienen una brújula en el bolsillo como principal aliada. Resultó ser un paseo apto todo público, que hasta me atrevería de calificar de urbano por la gente que cruzamos paseando perros y las casas con las que nos encontramos en los alrededores cuando intentábamos encontrar la salida para volver a la calle. Creo que me precipité un poco nombrando la salida sin haber dicho si quiera que habíamos ingresado…

North Head

Sin apuro fuimos caminando por la huella mantenida por el constante pisoteo de transeúntes, ascendiendo lentamente por gentiles pendientes. No pudimos dejar de parar junto a los cañones y sacarles fotos; creo que no hay viaje en que no le saquemos una foto a un cañón…el análisis de este tema sería un festín para un psicoanalista!!!

Cañón apuntando a Rangitoto Island

Unos metros más adelante encontramos la entrada a los túneles… esta vez Seba me abandonó justificándose en que no se iba a exponer gratuitamente a los bichos que pudieran estar ahí dentro. Así que él quedó afuera y yo me fui a explorar las galerías subterráneas que estaban parcialmente iluminadas por la luz natural que ingresaba por algunas aberturas... mientras se viera algo iba a seguir adelante. Recorrí el área iluminada, y pispeé los lugares más oscuros con la luz de la linterna del celular sin atreverme a poner un pie más allá… la valentía tiene sus límites!!! Viéndolos fríamente y sin jugar un poco con la imaginación eran simplemente una sucesión de pasillos vacíos que se iban ramificando conduciendo a pequeñas habitaciones.

Tal como si se tratase de un museo, llego un punto en que el "pequeño Seba" se cansó y no lo pude levantar del banco donde se había sentado. Como estaba muy cómodo a la sombra de un árbol lo dejé ahí y me fui a caminar un rato más por un paisaje bastante monótono compuesto principalmente de pastizales, varias estructuras de hormigón y construcciones que para los que no somos amantes de las guerras y estrategias militares generaba poco interés. Me quedé con la sensación de que lo que vendía el folleto era más prometedor que la realidad… lo que más me gustó fue la caminata al aire libre en sí y las vistas de los alrededores.

Señor descansando II

Volvimos a buscar un lugar para almorzar en Victoria Road, saliendo elegido el pequeño “Sierra Café” que tenía varias opciones de sandwiches, ensaladas, tartas, jugos y smoothies. Creo que aún no lo comenté, pero una de las cosas que me encanta de New Zealand es que se tome con naturalidad el hecho de tomar "agua de la canilla" (tap water), y que en casi todos los restaurantes y cafés que visitamos hubiese “complimentary water” para servirse sin tener que estar obligado a comprar agua mineral.

Sandwich, pie & smoothie

Ya en Auckland nos abocamos a la difícil tarea de encontrar un simple café abierto para merendar. Tal como nos había pasado los días previos varios ya estaban cerrados mientras que otros prometían hacerlo entre las 16 y 17 horas. Parecíamos extraterrestres tratando de tomar un café a las 4 de la tarde!!! Gracias a que estábamos en una zona con mucha oferta gastronómica, y que a algún empresario visionario se le habrá pasado por la cabeza “podemos diferenciarnos del resto si servimos café hasta las 19 horas”, encontramos lo que buscábamos. El Gloria Jean’s Café de Chancery Street fue nuestra salvación!

La empleada del mes

Muffin tostado

Hicimos el pedido a la única empleada de todo el local y nos ubicamos en una de las mesas altas que había junto a la ventana. Al igual que los choferes de micros y capitanes de barcos que habíamos cruzado, la encargada de este local era super eficiente, multitasking 100%. Tomaba los pedidos, cobraba, preparaba cafés y licuados, cortaba tortas, tostaba muffins, ponía y sacaba la vajilla del lavaplatos, y hasta acercaba lo solicitado a las mesas. No fue un error de tipeo el "tostaba muffins", en varios lugares vimos como los partían al medio y los tostaban como si fuesen pan, y luego los presentaban acompañados de manteca o mermelada. Tras haberlos probado de esta manera sigo prefiriendo acompañar mi cappuccino con un muffin sin partir y sin tostar.

Como era la última noche en la ciudad queríamos comer afuera, algo que siempre intentamos hacer. Luego de evaluar las ofertas de la zona elegimos “Depot”, un restaurante de moda que servía platos tan raros que ni quiera entendimos la carta que estaba en Internet; la idea era “dejarse sorprender por nuevos sabores y texturas”. No habiendo sido lo suficientemente previsores, cuando llegamos el lugar estaba lleno y el tiempo de espera era de una hora y media…

No estando dispuestos a esperar, los planes cambiaron drásticamente y terminamos en “Food Track Garage”, un gran espacio, parcialmente techado y decoración muy moderna. Como hacía calor nos sentamos en una de las mesas del exterior donde quedamos enamorados de un bulldog francés negro y gordito que estaba en la mesa de al lado... amor a primera vista!!! El pobre gordo miraba fijamente la hamburguesa que su dueño tenía en la mano, parecía hipnotizado… Terminó siendo un resto con muy lindo ambiente pero con una carta acotada y comida bastante mediocre.

In love 💕

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Auckland: Walking Tour Autoguiado (parte II)

By Sole

Luego de una mañana de mucha actividad nos fuimos hacia Parnell Road a buscar un lugar para almorzar.

Parnell. Es un área con gran oferta gastronómica (desde hamburguesas hasta comida india o tailandesa) que se desarrolla justamente alrededor de Parnell Road. Cansados y con hambre (esto era lo que más nos motivaba a avanzar) fuimos caminando hasta la calle en cuestión. Tras caminar un par de cuadras identificamos “Holy Trinity Cathedral”, la principal iglesia anglicana de la ciudad. Majestuosa, de gran tamaño y con un diseño bastante moderno (su construcción fue finalizada en 1973), se impone llevándose todas las miradas en la esquina de Parnell y St Stephen Street; justo en este punto se inicia el "centro gastronómico" de acuerdo a las guías de viaje. Más allá de los restaurantes y café, apenas hay un par de locales de antigüedades, algunos de artesanías/ souvenirs muy pro, una librería y alguna boutiques.

Parnell Road

Guiándonos por algunas críticas que habíamos visto la previamente en tripadvisor y lo que teníamos ganas de comer en ese momento terminamos en “Burger Fuel”, una cadena de hamburgueserías más gourmet. Entre todas las opciones interesantes del menú elegimos una "CN Cheese" (ingeniosamente le pusieron ese nombre para que sonara parecido a “CNG” o “Compressed Natural Gas” cosa que tiene cierto sentido si uno considera que el nombre del local), un delicioso sándwich con hamburguesa de carne vacuna, lechuga, tomate, cebolla, cheddar derretido y parmesano gratinado. Mi "Bacon Backfire" no se quedaba atrás con un generoso filete de pechuga de pollo grillada con panceta y queso brie derretido. Se me hace agua la boca de solo recordarla… Desde ya que no faltó una porción de papas fritas!!!

Yummy!!!

Newmarket. Donde Parnell se transforma en Broadway Street encontramos este área comercial con bazares, mueblerías, locales de ropa y de artículos de decoración, y varios cafés muy tentadores. No pudimos evitar meternos en una mueblería y algunos bazares con la excusa de buscar ideas para amueblar nuestra casa. Quedamos enamorados de varias sillas, escritorios y mesas de estilo escandinavo; de no haber estado tan lejos y ser productos tan voluminosos ya tendríamos el departamento amueblado.
A media tarde hicimos una parada para un cafecito!!! Necesitábamos un shot de energía antes de seguir adelante. Elegimos para la ocasión un local de “Altezano Brothers” que nos pareció lindo, con un estilo muy palermitano. Estuvimos un rato escribiendo y evaluando actividades para el día siguiente hasta que notamos que las empleadas estaban acomodando todo con intenciones de cerrar el local. Quedaba confirmado que la costumbre local es tomar el café a la mañana o a lo sumo de sobremesa, y que alrededor de las 16 horas se cierra todo…

Altezano Brothers


Mount Eden. Es otro de los volcanes en Auckland, siendo con sus 196 metros el más alto de la zona. Nosotros tomamos una senda que estaba al final de Clive Road, pero hay otras dependiendo desde donde uno vaya caminando.
Aunque estábamos cansados subimos lentamente y sin parar por un sendero (mix de escaleras y terreno con pendiente) bordeado por pastizales altos, algo que contrastaba mucho con el césped cuidadosamente cortado de los parques de la mañana. Cuando comenzamos a divisar la cima, notamos con bastante decepción una gran cantidad de gente sacando fotos… Al tener tanto un acceso peatonal y uno vehicular estaba lleno de representantes del “turismo langosta” que avanzaban, con sus camperas y gorras rosa chicle (ellas), y pantalones de jogging con cinturón y camisa o pantalón de vestir con zapatillas (ellos), gritando y llevándose todo puesto!!! Toda la sensación de estar rodeado por la naturaleza desapareció en un abrir y cerrar de ojos. 

Paso a pasito...

A pesar de todas estas vicisitudes, pusimos toda nuestra buena predisposición para disfrutar de las maravillosas vistas panorámicas de la ciudad. Otro de los atractivos de este volcán es su cráter; cuando nos asomamos, notamos una vez más no había piedras, sino una cobertura de pastos y yuyos que al no ser tan altos permitían observar la característica forma. Un must para curiosos, aficionados a la fotografía y gente que con mínimo esfuerzo quiere tener la experiencia de estar en lo más alto de un volcán! A pesar de todas mis quejas reconozco que valió la pena la visita.

Con Sky Tower de fondo

Rangitoto Island, Devonport & Aukland War Memorial

El cráter

Irish Pub. Ni bien pisamos Auckland, vimos que en las inmediaciones de la Sky Tower había algunos pubs irlandeses. Como suele suceder en cada viaje, surgió el comentario "deben tener Guiness tirada". A Seba le encanta esa cerveza que por alguna razón que desconozco en Buenos Aires no se consigue (la que importan en botellita no tiene que ver), así que cuando tiene la oportunidad se toma una pinta.
De todos los pubs que vimos, el elegido para la ocasión fue “Father Ted’s”. Mientras el hombre se acercaba a la barra a hacer el pedido me senté en una de las mesas con sillas acolchonadas de ese antro cuidadosamente decorado con carteles vintage y luces tenues. 
No podía faltar una gastada mesa de pool donde una pareja se desafiaba, y un escenario que estaba oscuro y vacío. Completando la escena y dándole un toque ochentoso había un par de televisores, uno que transmitía videos de bandas de esa época que musicalizaban el lugar, y otro con un viejo partido de fútbol. Sin haberlo planeado quedé sentada con mi sidra Magners (no me gusta la cerveza) mirando a los cantantes y Seba con su Guiness frente a la contienda deportiva (no hace falta aclarar que él ya sabía de qué partido se trataba, la formación de cada equipo y a que torneo correspondía).




Cheers!!!

En una mesa vecina un par de “muchachos” entrados en años vaciaban raudamente sus pintas como si estuvieran tomando agua; no pude evitar bautizar a uno como “el viejo irlandés” y sacarle una foto; era la vívida imagen de lo que se viene a la cabeza cuando pienso en un irlandés.

El viejo irlandés

Tras haber estado más de 12 horas recorriendo la ciudad, pasando por los lugares que nos parecieron más interesante, enfilamos hacia el departamento dado por terminado nuestro "walking tour autoguiado" por Auckland.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Auckland: Walking Tour Autoguiado (parte I)

By Sole

30 de Noviembre 2016

Un rato antes de las 9 de la mañana salimos a caminar por la ciudad con la idea de pasar por algunos lugares que teníamos ganas de visitar, pero avanzando sin tener un recorrido de calles preestablecido.

Esta era nuestra lista de lugares:

Central Business District (CBD). En pocas palabras el centro económico y geográfico, y la zona más antigua de la ciudad. La mayoría de los alojamientos para turistas, el puerto, y los locales comerciales de las grandes marcas están en esta zona que se caracteriza por un mix de edificaciones de distintos estilos y épocas. Lejos de parecer un mamarracho, nos resultó bastante interesante. Al ser temprano los negocios recién estaban comenzando a abrir dándole un poco de vida. Nos metimos en unas calles perpendiculares a Queen St donde descubrimos pequeños cafés y restaurantes, algunos tan lindos que nos dieron ganas de entrar. Habiendo desayunado y con todo el día por delante no era el momento de sentarnos ahí, así que seguimos caminando.

CBD: Cafeciiito!!!

Albert Park. Me encantan los grandes espacios verdes en medio de la ciudad. Son lugares donde encuentro pequeños “oasis” de silencio y paz, abstrayéndome del ruido y caos del tránsito y la gente. Este parque con senderos, césped y flores tan cuidadas que parecía que recién había pasado el jardinero, bancos para sentarse y algunas esculturas cumplió con todas mis expectativas. En ese momento, mañana de un miércoles, apenas había unas pocas personas caminando y un par de orientales haciendo tai chi.

Albert Park I: árboles

Albert Park II: caminos & bancos

Albert Park III: flores

Universidad de Auckland. Pese a no estar en la capital, es la universidad más importante del país. Lo que más no llamó la atención fueron la “Clock Tower”, que con sus 54 metros de altura es lo que más sobresale, y el “Waipapa Marae”, el lugar de la institución con esculturas maoríes que representa y reúne a los estudiantes de ese grupo étnico. En el resto del predio encontramos el campus con sus edificios y jardines que recuerdan bastante a las universidades estadounidenses de las películas.

University of Auckland I

University of Auckland II: Clock Tower

University of Auckland III: Waipapa Marae

University of Auckland IV: Waipapa Marae

Auckland Domain. Es otro de los parques de visita obligatoria, mucho más grande que el anterior y de superficie ondulante (algo que no es de extrañar ya que esta sobre un volcán). No le faltaba nada! Tenía árboles, senderos, canchas, jardín de invierno, estanque con patos y gansos, y hasta un museo en el interior (el siguiente punto de la lista). Aprovechamos uno de sus bancos para descansar y picar algo, antes de seguir hacia la actividad cultural del día. Por experiencia propia les cuento que si no miran bien los mapas que hay en el interior del parque pueden terminar caminando unos cuantos cientos de metros extras hasta encontrar el lugar al que se dirigen.

Auckland Domain I: mapa

Auckland Domain II: caminos

Auckland Domain III: Ginkgo biloba?

Auckland Domain IV: patitos

Auckland Domain V: Jardín de invierno

Auckland War Memorial. Es uno de los museos más importantes de la ciudad dedicado a la cultura maorí y naturaleza, más allá de la guerra como uno esperaría por su nombre. El edificio de por sí ya llama la atención por su tamaño; y como vimos posteriormente es fácil de identificar desde lejos. Pagamos la entrada básica de extranjeros ($25 cada uno), descartando de esta manera la opción de la visita guiada y del show maorí que tiene lugar dos veces por día (esto prácticamente duplicaba el costo del ticket). Para evitar accidentes con las obras expuestas, y hacer el recorrido más cómodo tuvimos que dejar las mochilas en el guardarropa quedándonos apenas con los celulares y cámaras cuyo uso estaba permitido.

Auckland War Memorial I

Comenzamos la visita por la planta baja dedicada principalmente de la cultura maorí y en un pequeñísimo porcentaje a otros grupos originarios de las islas del Pacífico. Entre los objetos expuestos se destaca una canoa de 25 metros con capacidad para 100 guerreros y la réplica de una casa típica, que acompañan a varias esculturas talladas en madera y vitrinas con armas, tejidos y otros utensilios de uso diario. Mientras estábamos recorriendo el lugar pasaron varios maoríes con instrumentos y ropas tradicionales invitando al show. Se nos vinieron a la cabeza los recuerdos de las mujeres Himbas de Namibia, y las yao con sus largos cabellos de China… Nunca nos atraen este tipo de espectáculos para turistas. No nos arrepentimos de no haber sacado esa parte de la entrada.

Auckland War Memorial II

Auckland War Memorial III: canoa maorí

Auckland War Memorial IV

Algo totalmente inesperado fue la sala dedicada a los niños y juguetes. Cronológicamente comenzaba con una réplica de un aula de mediados del 1900 con pupitres de madera, tinteros, pizarrón con tizas y viejos libros, siguiendo con todo tipo de juguetes desde esa época hasta la actualidad. Qué viejo se siente uno cuando los juguetes de su infancia están a varias vitrinas de la última. Fue un lindo viaje en el tiempo.

El siguiente nivel estaba dedicado a las ciencias naturales. Por un lado, había esqueletos y animales embalsamados de diferentes especies, encontrándonos finalmente con los kiwis!!! A falta de kiwi vivo caminando por un sendero (al no hacer caminatas por la noche es muy difícil ver a un animal en peligro de extinción de hábitos nocturnos), interesantes resultan los embalsamados!!! Si bien de aspecto eran como los imaginaba por las fotos, su tamaño superaba bastante la imagen mental que me había formado. Nos pareció un sector interesante sobre todo para los que viajan con niños. Otra área estaba destinada a la vulcanología, algo que no debería llamar la atención si considerábamos que justamente estábamos parados sobre un volcán. Nos encontramos con bastante información técnica, infografías con tipos de erupciones y las formas de morir asociadas (podrían formar parte del programa de tele “1000 maneras de morir”), y actividades interactivas como tocar y sopesar piedras de diferentes materiales o vivenciar en un simulador la erupción de un volcán en las inmediaciones de Auckland. Como niños tocamos todas las piedras (quedamos fascinados con la gran piedra pómez o la escoria que son mucho más livianas que lo que su aspecto sugiere) y nos sentamos en el living de la “casa simulador” a mirar las noticias de la tele mientras a través de la ventana veíamos como iba apareciendo un volcán en el mar, que finalmente terminaba matándonos… 

Auckland War Memorial V: kiwis

Con algo de cansancio y llegando al punto crítico de tolerancia de un museo por parte de Seba, hicimos una rápida pasada a la planta superior especializada en las guerras mundiales y las internas de Nueva Zelanda. Poco puedo decir de lo que vimos, apenas recuerdo algunos trajes militares, unos aviones y un teléfono que me llevé al oído escuchando a Hitler que hablaba algo que no entendí producto de la barrera idiomática…
Antes de salir, hicimos la correspondiente exploración de baños que estaban limpios y eran muy modernos. Lo más remarcable es la salita para cambiar bebes, con sillones para amamantar y hasta microondas. Detalles “child-friendly” que hacen la diferencia para los que viajan con niños pequeños…

Auckland War Memorial VI: Salita cambiador

Ya era el mediodía y teníamos hambre así que nos fuimos hacia Parnell Road a buscar un lugar para almorzar.